Cuando no soy capaz de discutir los problemas con mi pareja.

Muchos conflictos de pareja se presentan cuando posponemos la discusión y resolución de los desacuerdos que se pueden presentar diariamente, pues se piensa que lo mejor es evitar conflictos y se va dejando la discusión de dichos problemas para cuando ya se han convertido en situaciones inmanejables.

El caso de Isabel puede ilustrarte mejor esta situación: Cuando ella acudió a mí en consulta, pensaba que en sus relaciones de pareja ella siempre debía acceder ante lo que su pareja del momento quería, porque en su casa la habían educado para servirle al hombre que fuera su esposo. De hecho, accedía a cualquier tipo de peticiones que le hicieran, así esto afectara su dignidad, con el fin de mantener satisfecho a “su hombre”. Eso incluía aceptar cualquier tipo de prácticas sexuales, estuviera de acuerdo o no, por el sólo hecho de complacerlo, dejando de lado su placer. En muchísimas ocasiones su cuerpo sólo servía para complacer al hombre tal cual como le habían dicho en su casa, y hasta ese momento tampoco sabía lo que era un orgasmo en pareja. Por mucho que cedió nunca consiguió atrapar a ningún hombre de esta manera, ya que lejos de enamorarlos se hartaban de su pasividad y su escasa participación en el sexo. Su estrategia nunca funcionó, porque jamás fue capaz de manifestar lo que quería. Simplemente era un objeto utilizado por los demás. En la actualidad lleva 3 meses en una relación de pareja con Juan, quien suele plantear los problemas que se van presentando en el día a día pero no lo hace amorosamente sino de una manera agresiva y despectiva, ella no se atreve a negarle nada porque piensa que si no discute, su relación de pareja marchara mejor.

En la actualidad, Isabel esta en uno de mis cursos de asertividad, en los que esta aprendiendo y practicando los derechos asertivos básicos que tenemos como seres humanos y la forma de pedir lo que desea. La lista de derechos asertivos es muy larga, pero para el tema de la asertividad aplicada al sexo y la pareja me parecen útiles los siguientes diez derechos:

1. El derecho a ser tratado con dignidad y respeto. 


2. El derecho a experimentar y expresar sentimientos. 


3. El derecho a tener y expresar opiniones y creencias. 


4. El derecho a decidir qué hacer con el propio tiempo, cuerpo y propiedad. 


5. El derecho a cambiar de opinión. 


6. El derecho a decidir sin presiones. 


7. El derecho a cometer errores y a ser responsables de ellos. 


8. El derecho a ser escuchado y tomado en serio. 


9. El derecho a tener éxito y a fracasar. 


10.El derecho a decir: “no sé” o “no quiero”. 


 

Las personas que sienten que pueden comunicarle libremente a su pareja sus preocupaciones y necesidades, tienen un cuarenta por ciento mas de posibilidades de sentirse satisfechas que las que no.

 

Ferroni y Tafee 1997